Información de la carrera

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Director/a: Prof. Carmen L. Silva
Secretario/a académico/a: Lic. Cristina Burgos
Secretario/a administrativo/a: Srta. Flavia Guiance

 

Sede: Puán 470 - 3er piso - Of. 335 – Buenos Aires Código Postal: 1406
Horario de atención: lunes a viernes de 14 a 19hs.
Teléfonos: 4432-0606 –Líneas rotativas- (interno 123) - Fax: 4432-0121
E-mail:
depbiblio@filo.uba.ar;  bibliot@filo.uba.ar

 

 

Presentación de la carrera

 

La escuela de Bibliotecarios de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires marca el comienzo de una formación bibliotecaria sistemática en la República Argentina.

 

Hubo dos hechos que sucedieron a principios del Siglo XIX: la creación en 1822 de L'Ecole des Chatres en París y en 1883 la Escuela de Columbia en Estados Unidos, las cuales representaban dos corrientes distintas en su formaci'on, la primera humanística y la segunda profundamente técnica.

 

Otro de los factores fué que en la República Argentina el interés por las biblioteca y los bibliotecarios se inicia a mediados del Siglo XIX con Domingo Faustino Sarmiento, cuya abundante literatura relacionados con estos temas influye en la creación de bibliotecas, la ley 419 de Bibliotecas Populares de 1870 es un ejemplo.

 

Esta creación de bibliotecas y los congresos de archiveros y bibliotecarios dará origen a la necesidad de que los bibliotecarios cada vez debían tener una preparación acorde a las necesidades y por lo tanto solicitan que se establezcan cursos de archiveros y ibliotecarios en la Facultad de Filosofía y Letras y Escuela Normales de la República.

 

Esto demuestra que comienza a haber conciencia sobre la necesidad de una preparación y en especial en centro de estudios superiores y en particular en la Facultad de Filosofía y Letras-

 

Tambien el nuevo papel del bibliotecario promueve que haya congresos de bibliotecarios y archiveros. En ese momento se inicia la tecnificación de la bibliotecología argentina, así entre 1909-1910 se realiza un curso de capacitación bibliotecario transitorio.

 

La enseñanza sistematizada se inició en nuestro país en 1922 con la Escuela de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, ésta será la primera escuela argentina y la primera de nivel universitario en América Latina.

 

El 2 de mayo de 1922 el Decano Dr. Ricardo Rojas presenta al Consejo Directivo de la Facultad su proyecto de creación el cual se aprueba danto inicio a la Escuela de Archiveros y Bibliotecarios, se otorgaba tambien el título de técnico para el servicio de museos.

 

En el Plan de Estudios se establee que deberán tener dos años teóricos y uno de práctica profesional que los bibliotecarios realizaban en la biblioteca de la Facultad.

 

Las condiciones de ingreso eran las mismas que para las otras carreras y se otorgó hasta 1926 una excepción en la matrícula a los empleados de bibliotecas, archivos y museos.

 

Las materias para obtener el diploma de bibliotecario eran: Introducción a los estudios filosóficos, Historia Universal, Introducción a los estudios literarios, Historia de la Filosofía, un curso de Literatura española ó argentina y dos años de griego y latín; estas pertenecían a los dos primeros años de la carrera, en el tercero se realizaba la práctica profesional.

 

El Decano dirige la escuela y los docentes son los mismos de la Facultad, así se dicta sin recargar el presupuesto.

 

En la práctica se obtenían nociones de Biblioteconomía, Bibliografía y Legislación bibliotecaria, las mismas las brindaba el director de la biblioteca entonces el Prof. Rómulo Carbia, respetado historiador que no era bibliotecario.

 

El plan revela que se sigue la corriente humanística y la mayoría de las materias son literarias.

 

Desde 1922 en que se crea la carrera hasta 1041 que se inicia una nueva etapa se producen varios hechos que evolucionan esta profesión.

 

En este período surge y toma vuelo la Escuela de Bibliotecarios del Museo Social Argentino como curso de Bibliotecología, en ella se formaron grandes profesionales como Carlos Víctor Penna, José Federico Finó, Juan Albani, Ema Linares, Josefa Emilia Sabor, etc...

 

Esto produce el estancamiento de la Escuela de la Facultad, pero a su vez acontecen otros hechos: en 1941 dependiente del Rectorado de la UBA se crea el Instituto Bibliotecológico, la organización y dirección está a cargo de su creador Ernesto Gietz, éste Instituto surgió como centro de información bibliográfica y como organismo coordinador de las bibliotecas de la UBA, su objetivo era mejorar al profesional bibliotecario en la parte técnica.

 

Con el Instituto se creó la Junta de Bibliotecarios  formada por los Directores de las bibliotecas centrales de las facultades dependientes de la UBA y su función era organizar y dirigir el Instituto hasta 1958 que continuó sólo como órgano de asesoramiento del mismo.

 

En 1942 comienzan los congresos profesionales y en 1947 se realiza la Asamblea de Bibliotecarios de las Américas en Wahington, ésta revista gran interés e influye en el desarrollo de la formación profesional en Argentina, concurren a la misma destacados profesores como: Augusto Raúl Cortazar, Carlos Víctor Penna, Ernesto Grietz, etc., quienes se convierten en voceros de la misma.

 

Esta Asamblea expide recomendaciones para la fundación, el funcionamiento y mantenimiento de las escuelas y además brinda programas y requisitos mínimos como ser un plan con un número de horas cátedra que eran: Introducción a la Bibliotecología (30 hs.), Bibliología (60 hs.), Catalogación y Clasificación (90hs.), Administración y Organización (90 hs.), Bibliografía y Referencia (90 hs.) y sus conclusiones son tenidas en cuenta para la reorganización de la Escuela del Museo Social y en la de la Facultad de Filosofía y Letras.

 

La Escuela de Bibliotecarios de la Facultad de Filosofía y Letras, que inició su vida en 1922, dividió su historia en cuatro etapas netamente definidas, cada una se armó ligada a quienes organizaron sus planes de estudio.

 

Por supuesto que estas etapas estuvieron también marcadas por los profesores que trabajaron junto a sus directores, donde sus personalidades dieron un sello imborrable a la escuela.

 

El plan del Dr. Ricardo Rojas de corte humanista tiene la influencia de la escuela europea de l'Ecole des Chartes. El mérito de esto es que la formación bibliotecaria era de nivel universitario pero ya estaba desactualizada en la época en que la Escuela de la Universidad de Columbia se había generalizado en Estados Unidos.

 

En 1944 se inicia una nueva época con el Prof. Raúl Cortazar que fue una síntesis de las dos corrientes (europea y americana) e incorpora las técnicas bibliotecarias a las materias culturales.

 

En esta línea de ambas corrientes el exponente más claro y representante de la evolución de la época es el plan de Josefa Emilia Sabor. En 1958 se reestructuran las carreras de la Facultad en Departamentos, y el 13 de febrero se crea el Departamento Bibliográfico y bajo su dependencia queda la carrera de bibliotecarios.

 

La cuarta etapa está sentada en el plan de estudios de Roberto Juarroz que hace hincapié en lo referente a la Información y a la Documentación.